EL GRUPO DE JÓVENES

Un grupo de jóvenes cristiano no se forma por el simple hecho de querer juntar chicos, sino que se crea para algo, con un fin determinado. ¿Cuál es el fin del grupo? Principalmente: CRECER JUNTOS. Es decir, hay una meta que se quiere alcanzar. Esa meta implica dar pasos, caminar, seguir una ruta, una ruta que se marca con el fin de alcanzar esa meta. Y esta ruta, dijimos, la hacemos juntos. Eso es crecer juntos, hacer el mismo camino unidos para lograr el fin que nos proponemos. Si decimos crecer, debemos aclarar en qué debemos crecer. La persona humana es compleja, en ella encontramos diversas dimensiones que hacen a su realidad. Y el hombre debe crecer en todo lo que es, sino se convierte en un monstruo (algo parecido a lo que pasa con alguien al que sólo le crece la cabeza y no el cuerpo). Dijimos crecer juntos, es decir, tenemos una tarea, un trabajo: crecer. Y ese trabajo lo hacemos juntos, esto implica organizarnos lo mejor posible para realizar unidos esa tarea y lograr el objetivo propuesto.
De lo recién dicho deducimos los principales elementos que componen un grupo: una META para alcanzar, las DIMENSIONES ha desarrollar, una ORGANIZACIÓN para trabajar unidos y un CAMINO ha seguir.
Lo primero y lo que da sentido al grupo, la META ¿Cuál es? La que Dios propone a cada hombre, la VOCACIÓN fundamental de todo ser humano, es decir, alcanzar la SANTIDAD, la plena comunión con Dios y los hermanos. Esta meta sólo se alcanza por completo en la VIDA ETERNA, pero es nuestra tarea aquí en la tierra empezar a vivirlo en la imperfección y hacer el camino para alcanzar esa perfección.
El cimiento que sostiene a todo el grupo, es indudablemente CRISTO, pues de Él viene la gracia y la fuerza para alcanzar la meta que nos propone: "sean perfectos como mi Padre es perfecto".
Las distintas dimensiones de la persona humana son los PILARES sobre los cuales se apoya el grupo, que deben estar siempre presentes, para permitir un crecimiento armónico, no desproporcionado.
De la única meta del hombre, la santidad, se derivan una serie de OBJETIVOS ha alcanzar en cada una de las dimensiones que hacen a la persona humana.
Para alcanzar esos objetivos, dijimos, debemos hacer un camino, debemos determinar cada paso que hemos de dar, para que sean pasos seguros, firmes y concretos, dirigidos al fin que nos proponemos. Este camino se refiere al PROYECTO de crecimiento del grupo de jóvenes.
Por último, necesitamos la ESTRUCTURA del grupo, que se refiere a la forma organizada como hemos de trabajar juntos y unidos para alcanzar los objetivos.
Con este dibujo intentamos graficar los elementos fundamentales que debe tener todo grupo. La elección del colectivo, como vehículo a realizar el camino, es para indicar justamente que es una tarea de todos y en unidad.
Ahora comentaremos un poco cada uno de estos elementos:
PILARES
Podemos darles distintos nombres, pueden ser éstos más o menos, pero en definitiva hacen referencia a la misma realidad: la del hombre. Por lo tanto en lo sustancial no pueden ser cambiados, porque en lo fundamental el hombre es siempre el mismo, no cambia. La división que aquí proponemos es la siguiente: Pilar FE, Pilar VIDA, Pilar ACCIÓN, Pilar COMUNIDAD. Distinguimos para un mejor crecimiento integral, pero no debemos perder de vista que el hombre es una UNIDAD.
1.- FE: Aquí nos referimos al encuentro de Dios con el hombre, a la experiencia del amor de Dios y la respuesta que el hombre le da, que es justamente la fe. Lo podemos subdividir en dos:
Oración: Se refiere a la experiencia del encuentro con Dios, tanto personal como comunitaria.
Catequesis: Nos referimos al conocimiento de Dios y de su plan de salvación como Él nos lo ha revelado.
Debemos percibir que hay una íntima unidad entre estos dos elementos, pues el encuentro con Dios acrecienta nuestro conocimiento de Él, y lo que conocemos de Él ayuda al encuentro.
2.- VIDA: Este pilar apunta justamente a hacer vida lo vivido en el grupo. Ser cristianos no es algo de un momento, hace a toda nuestra vida y toca toda nuestra realidad. Cristo transforma desde dentro. Por eso, este pilar apunta más a lo extra-grupal que a lo intra­grupal, apunta al testimonio que hay que dar en cada ambiente que nos toca vivir: familia, colegio o facu, trabajo, grupo de amigos, boliche o baile, etc. Los temas tratados en este pilar deben ayudar a bajar a lo concreto lo que Jesús pide en su evangelio, y de este modo tener más elementos para hacer vida su mensaje en nuestras realidades.
3.- ACCIÓN: Este pilar se refiere al servicio que el grupo debe prestar a la comunidad. El grupo no puede conformarse con "crecer" él y cerrarse a sí mismo. Debe estar abierto a la realidad que le toca vivir, de su comunidad y de su gente, atento a sus diversas necesidades. El servicio que se puede prestar es muy variado:
Anuncio del Evangelio: por ejemplo misionar en el barrio o en otro lado, dar catequesis; trabajar en Medios de comunicación, como puede ser un pequeño boletín o revista, una radio, un grupo de teatro, etc.
Caridad: atender a las necesidades de la gente del lugar, especialmente los pobres, los enfermos, los que están solos, ayudándoles a vivir con dignidad, como verdaderos hijos de Dios.
Celebración: es decir, ayudar a la comunidad a vivir el Misterio Pascual de Cristo que se hace presente en cada Misa. La Eucaristía es la que da sentido a todo trabajo que realicemos. El servicio que prestemos en este sentido es fundamental.
4.- COMUNIDAD: Aquí nos referimos a los vínculos que deben existir entre los miembros del grupo, entre el grupo y la comunidad parroquial, decanaI y diocesana. Hace a la dimensión social de la persona y a la unidad de la Iglesia como signo creíble del Evangelio. Dios, Uno y Trino, quiere que como Él, seamos también una verdadera comunidad.

OBJETIVOS
Los objetivos nos hablan de aquello que queremos alcanzar, y orientan todo nuestro trabajo hacia ese fin. El grupo debe tener un Objetivo Principal y General, es decir, la meta a la cual queremos llegar. Pero este objetivo es muy "abstracto" y casi imposible de alcanzar. Por eso, debemos pensar en escalones, en objetivos intermedios necesarios para alcanzar el principal. Debemos "concretar" lo que queremos hacer.
En primer lugar, de este objetivo principal se desprenden los Objetivos Generales referidos a cada pilar. Luego se derivan los objetivos específicos, que desarrollan y dividen los objetivos generales según realidades más concretas, y muestran su incidencia en la acción que hemos de realizar. El paso de la teoría a la práctica lo damos a través de los objetivos operativos, que concretan cada uno de los objetivos específicos, se proyectan a corto plazo, y son claramente evaluables.
Los objetivos específicos y los operativos derivan de los objetivos generales pero más aplicados a la realidad. Esto implica que para plantearlos, es necesario previamente un análisis de la situación concreta donde se encuentra el grupo. Por este motivo, aquí proponemos nada más que el objetivo principal y los generales:
OBJETIVO PRINCIPAL: Que el joven viva una experiencia de Cristo que anime y oriente toda su vida, y desde allí haga un camino de crecimiento integral y comunitario de su persona como cristiano.
Objetivos Generales: (Según cada Pilar)
Fe: Oración: Que el joven viva una experiencia de encuentro con Cristo, tanto personal como comunitariamente, que transforme la realidad más profunda de su ser y oriente su vida según el ideal de Cristo.
Catequesis: Que el joven progrese en un conocimiento más profundo de las verdades de nuestra fe, es decir, de conocimiento de Dios y de su Plan de Salvación como Él nos lo ha revelado, para crecer así en su encuentro con Cristo y su realidad como cristiano.
Vida: Que el joven viva y dé testimonio de su encuentro con Cristo en todas las realidades que le toca vivir, transformando así al mundo según el ideal del Reino de Dios.
Acción: Que el grupo de jóvenes, con el protagonismo de todos sus miembros, sirva a la comunidad en sus necesidades concretas, según el ideal cristiano, manifestando así el amor de Dios por los hombres.
Comunidad: Para cada miembro: Que cada joven crezca en vínculos profundos con los demás miembros del grupo y haga así experiencia de comunidad.
Para el grupo hacia dentro: Que el grupo crezca, desde Cristo, en UNIDAD, como verdadera comunidad cristiana, para ser signo creíble del Evangelio.
Para el grupo hacia fuera: Que el grupo se integre a la realidad de toda la Iglesia, acrecentando sus vínculos con la comunidad parroquial, decanal y diocesana. Como vemos, los objetivos generales se desprenden claramente del objetivo principal, pues éste abarca toda la realidad del hombre, que luego se especifica en sus distintas dimensiones en los primeros.
ESTRUCTURA
Ésta es la realidad fija y estable del grupo que permite su desarrollo y crecimiento. Es la forma organizada de trabajar juntos. En el GRUPO, todos y cada uno participan, son protagonistas y tienen la responsabilidad de que los distintos objetivos se logren. Pero esa participación no es en todos igual, sino que cada uno cumple un rol distinto. Es necesario distribuir bien esos roles para que todos colaboren y para evitar superposición de tareas. La estructura debe ser entonces un instrumento eficaz para alcanzar los distintos objetivos. Esto implica que esté precedido por un análisis serio de la realidad. Debe ser pensado entre todos los que participan en el grupo para que responda mejor a las inquietudes de todos.
Al momento de pensar la estructura debemos tener en cuenta:
División de Roles: Es decir, determinar qué tareas hay que realizar y quiénes son los responsables de nevarlas a cabo.
Estructura Jerárquica: No nos referimos aquí a quién manda y a quién obedece, sino al instrumento que permite una mejor participación de todos en las decisiones, por medio de representantes. Para esto, conviene que haya un coordinador de toda la actividad juvenil de la parroquia, el cual se debe reunir con los coordinadores de los distintos grupos periódicamente. Pero al tomar las decisiones, los coordinadores no deben priorizar caprichosamente sus propias ideas, sino que deben respetar la opinión de los integrantes de sus respectivos grupos. Por eso son representantes.
Intervenciones: Es decir, las actividades que ha de realizar el grupo para alcanzar sus objetivos y cómo las ha de llevar a cabo. Entre las actividades fundamentales están:
- La Reunión Semanal.
- Las Celebraciones.
- Las Convivencias.
- Los Retiros.
- Los Campamentos.
- Los trabajos de apostolado o caridad (son las actividades que el grupo realiza como servicio a la comunidad y que pueden ser muy variadas).
- Las actividades para recaudar fondos.
División de tiempos: Es necesario determinar también cada cuanto se realiza cada actividad y por cuánto tiempo. Por ejemplo:
Reunión Semanal: Una vez a la semana (como el nombre lo dice), y de 2 horas
cada una.
Convivencias: Una vez al mes, y de un día cada una.
Retiros: Dos veces por año, y de un día cada uno (o tres días).
Campamentos: Una vez al año y de cinco días.
Los tiempos se deben manejar según las posibilidades reales del grupo. Es muy bueno realizar retiros una vez al mes de tres días, pero muy probablemente sea imposible cumplir este propósito.
Recursos: Es decir, los distintos elementos que hemos de utilizar para llevar a cabo esas actividades. Por ejemplo: lugar para la actividad, videos, fotos, etc. Dijimos que la estructura era la realidad fija y estable del grupo. Pero es conveniente que tenga cierta flexibilidad, sobre todo al principio. A medida que comprobamos que esta estructura en concreto no ayuda como se había pensado, se debe ir adecuando a las circunstancias. Esto no debe dar pie a que todas las semanas se cambie; la estabilidad es prioritaria y es necesario tener en cuenta que al principio cuesta llevada a la práctica. También, aun la estructura ya consolidada en el tiempo debe ser flexible para irse adecuando a las nuevas circunstancias.

PROYECTO
Esta es la realidad dinámica del grupo y abarca en si los demás aspectos. El proyecto es el camino que el grupo ha de realizar para crecer como grupo cristiano. Aquí se determinan los pasos ha dar para alcanzar los objetivos, que deben ser de acuerdo a la edad y realidad de los integrantes del grupo.
En base a este itinerario cada año debemos armar un CALENDARIO ¿Qué significa armar un calendario? Nos referimos a lo más concreto del proyecto. En él debemos determinar las fechas de las distintas reuniones y los temas a tratar en cada una, fijar también las fechas en que se han de realizar las demás actividades. Es muy importante tener en cuenta primero las actividades que la parroquia, el decanato y la diócesis realizan y de las cuales participa el grupo. Estas actividades han de incluirse. Este calendario debe ser en lo posible inamovible, pero sabiendo, por supuesto, que puede haber excepciones, ya que es imposible prever todo al inicio de cada año.
Algunas fechas a tener en cuenta para el calendario:
- Año Litúrgico: Es decir, las principales celebraciones que la Iglesia toda realiza:
- Miércoles de Ceniza.
- Cuaresma.
- Semana Santa y Pascua.
- Pentecostés.
- Adviento.
- Navidad.
- Eventos de la Diócesis:
- Jornada Mundial de la Juventud.
- Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
- Corpus Christi.
- Peregrinación al Pan de Azúcar.
- Fiesta de la Nuestra Señora del Rosario del Milagro (Patrona de la
Diócesis).
- Eventos del Decanato:
- Eventos de la parroquia:
- Fiestas patronales.
- Fiestas patronales de cada capilla.
- Día del Niño.
- Otros.
No nos olvidemos que muchos de estos eventos implican también un tiempo de preparación. En lo posible estas actividades no deben interrumpir las reuniones semanales de formación. Al final de cada año debe haber un tiempo de EVALUACIÓN, para ver si se cumplieron las actividades propuestas y se alcanzaron los objetivos pensados para el año. Según esta evaluación se ha de pensar los objetivos y armar el calendario del año siguiente, tratando de superar las dificultades que hubo en el anterior.